Equipamiento para proyectos audiovisuales: los estabilizadores
Seguro que alguna vez has grabado un vídeo con una cámara o un móvil y al verlo parecía que estabas en mitad de un terremoto en Japón. Este es el típico efecto de la falta de estabilidad, y su solución: los estabilizadores (obvio). Así que vamos a echar un vistazo a este característico equipamiento para proyectos audiovisuales: los estabilizadores.
Estos sistemas reducen o eliminan los movimientos bruscos de la cámara. Su función principal es suavizar pasos, giros y pequeñas vibraciones, logrando que la imagen parezca flotar en el aire. Podemos usar desde sistemas bastante sofisticados a otros más artesanales (y baratos).

Monópodes
Esta técnica es más vieja que los dinosaurios. Usar un monópode (o monopié) como contrapeso en los planos con movimiento permite darle cierta estabilidad a los planos. Lógicamente no va a ser perfecto, pero hay operadores que han desarrollado un instinto que compite con soluciones más avanzadas. ¡Y encima, puedes apoyarlo en el suelo entre tomas!
Estabilizadores mecánicos

Como solución especializada, esto era lo mejor. Los clásicos soporte de hombro o steadicam funcionan mediante contrapesos y requieren algo de práctica. Eso sí, necesitas un operador fuertecito para cargar todo el peso y un ayudante. Y ten en cuenta que debes añadir descansos en la orden de trabajo cada cierto tiempo. Actualmente siguen siendo una opción fiable para ciertos estilos de grabación, o si tu proyecto requiere cámaras de vídeo o cine de gran tamaño, porque en ese caso, las soluciones motorizadas para un gran peso son más complicadas de localizar.
Gimbals
Los gimbals son los estabilizadores más populares hoy en día. Funcionan con motores que compensan los movimientos en varios ejes y pueden usarse tanto con móviles como con cámaras. No cargas con mucho peso, son fáciles de manejar y ofrecen resultados muy profesionales. ¡Y sin necesidad de tener una gran experiencia!

Estabilización interna
No vamos a decir que es la solución para vagos, pero… Muchas cámaras y móviles actuales incorporan estabilización electrónica u óptica. Es automática e ideal para grabaciones rápidas o improvisadas, aunque con limitaciones, como con movimientos muy intensos. Además, pierde algo de la naturalidad que ofrecen los estabilizadores que hemos visto antes.

Para contenido dinámico o con mucho movimiento, un gimbal es la mejor opción. Para entrevistas o escenas tranquilas, un estabilizador podría ser suficiente. En audiovisual, la estabilidad no es solo técnica, es una herramienta narrativa que hay que saber en qué momento debe usarse y cuándo no. Hemos visto parte del equipamiento para proyectos audiovisuales: los estabilizadores, y si quieres ponerlos en práctica no encontrarás un sitio mejor que The Game Room. Un espacio para proyectos audiovisuales diseñador por creadores audiovisuales. ¡Nos vemos!
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